lunes, 12 de enero de 2015

PROYECCIÓN MUNICIPAL EN LA NACIÓN CHICHAS

El proyecto histórico estructurado hace algunos años bajo la denominación de Reconstitución de la Nación Chichas ha seguido un curso muy llamativo articulando a diversos sectores sociales, organizativos e institucionales, además del valioso respaldo de la colectividad. De esta manera, se logró un avance preponderante dentro de la última etapa de letargo en el que se había ingresado dentro de los municipios y provincias chicheñas. Esta situación entendida como proyectos macro que involucren aspectos como la integración y el desarrollo mancomunado de nuestros pueblos muy vinculado a un rescate de la memoria ancestral y las características fundantes de una pretendida nación precolombina. De igual manera, para este cometido se tiene como condicionante el fortalecimiento del discurso en torno a esta reconstitución, el cual haya permeado en todos los niveles organizativos de la sociedad donde también estén las individualidades que permitan el debate, diálogo, deconstrucción y construcción de lo que se entiende por los Chichas y su Nación Reconstituida.

Hasta este momento el proceso ha seguido un curso, casi, netamente cívico y social donde el interés mayor colectivo y comunitario ha sido impulso para seguir avanzando, paralelamente a la propuesta teórica-académica que se le puede dar bajo un paraguas normativo como precedente de un intento por concretar este proyecto. Y ha sido precisamente este tipo de trabajo, de tinte integral, el que otorga mayor legitimidad cuando pretendemos esta reconstitución habiéndose considerado diferentes vertientes, opiniones y criterios para seguir profundizando este trabajo. Bajo estos lineamientos, las voces disidentes y opuestas no quedaron exentas y tampoco algunas pugnas que pueden surgir ante una deformación de ese interés mayor que pretendemos alcanzar. Pero ahora, el poder y la política parecen ser una necesidad para seguir avanzando en este caso desde la gestión pública y la institucionalidad que debe prestar el hombro y ser pilar fundamental para seguir en este derrotero, tomando en cuenta a las municipalidades y sus próximos gobiernos de turno.


De esta manera, llegamos a un momento donde las cualidades político electorales ingresan y toman relevancia para los diferentes municipios, con necesidades propias y singulares en cada localidad pero que en nuestro caso tienen como una transversal el proyecto histórico de consolidar la Reconstitución de la Nación Chichas en estos cinco municipios (Villazón, Tupiza, Atocha, Cotagaita y Vitichi), por lo menos inicialmente. Así dentro de los planes de gobierno y las proyecciones que sean propuestos por los candidatos deberá estar muy en claro este aspecto de los Chichas y los elementos con los que se irá trabajando para impulsar esta aspiración. Los gobiernos municipales son uno de los mayores representantes y voceros del interés de sus pueblos por lo cual deberán apropiarse de este proyecto para hacerlo realidad desde la gestión pública y su vinculación con los otros niveles de Estado. Por otra parte, tienen como tarea principal seguir llevando este discurso el cual se encarne en toda la población hasta que sea el pensamiento hegemónico para la sociedad en su conjunto y se libere de la tutela institucional, que pese a ello siempre deberá estar presente. Vamos acercándonos a una etapa electoral donde se muestre el interés por este anhelo de nuestros pueblos hacia una reconstitución, una autodeterminación y la autonomía; todo ello avalado por la Carta Orgánica donde se han dado los primeros pasos y que ahora corresponde concretarlos en la práctica y la gestión municipal con gobiernos comprometidos con este cometido y toda una estructura que vaya acorde con estas demandas, exigencias y necesidades. 

lunes, 5 de enero de 2015

LOS OVEJAS NEGRAS

“Hay que bonito se siente, ya estoy llegando a mi pago”, así dicta una de las estrofas con las que comienza un tema muy emotivo que precede a un retorno casi forzado y obligatorio hacia el planeta rojo. Pero más que esto la nueva propuesta musical realizada por un paisano chicheño, conocido como Oveja Negra, rompe con una latencia que estaba presente hace varios años atrás con lo que se conocía como música tradicional sureña. Así, este innovador género parece significar una revolución de la forma de entender la música chicheña que de por si adquirió una gran relevancia en un marco nacional e internacional con representantes fundantes de la música boliviana hasta nuestros días. De esta forma, Oveja Negra-Aldrin Sivila viene elaborando una nueva línea que influye incluso en la construcción del tejido social y la identidad colectiva a la que pertenecemos.

            Desde este vértice introductorio podemos hacer un paseo por varia facetas que nos permiten profundizar en la propuesta que bordea unos años y con mayor relevancia desde la grabación de su CD donde se plasman  una serie de canciones con mensajes complejos y directos que además rompen con una mirada simplemente regional e introduce estratégicamente problemáticas sociales que deberían llamarnos la atención a todos y todas. Llegando al “centro neurálgico” de Tupiza nos encontramos con una escultura realizada en madera que resalta por el sentido y abre la mente para permitirnos interpretar este trabajo performativo desde las propias visiones del mundo realizadas por su autor, Oveja Negra. Esta misma escultura inspiró una canción que tenía unos aires muy sugerentes y existenciales.  

De igual manera, en este último tiempo ha comenzado a ser conocida la banda Ovejas Negras que realizan diferentes presentaciones como la realizada hace algunas semanas en la ciudad de Cochabamba para poder interpretar sus composiciones y agrupar a los que gustan de este género innovador chicheño. Desde el mismo nombre adoptado por Oveja Negra se hace una interpelación a una sociedad que suele caer en un adormecimiento y doble moral donde todos pretendemos hacernos ver como la oveja blanca en el redil sin que esto sea lo socialmente necesario sino una máscara forzosa e impuesta por el qué dirán. Oveja Negra ha aumentado su redil y ahora tenemos la presencia de los Ovejas negras de Tupiza  que además incluyen esa ubicación específica que irrumpe en espacios como la Fiesta de Reyes para romper con el orden establecido y permitir a nuestra población ver más allá de lo permitido. Los procesos sociales y culturales siempre nos sorprenden con nuevas propuestas que interpelan deconstruyen y contrastan para seguir enriqueciendo nuestra identidad de acuerdo a la grandeza de nuestros pueblos y la complejidad de sus pensamientos.  

lunes, 29 de diciembre de 2014

BISAGRA CRONOLÓGICA

En estos días nos preparamos para realizar un cierre, posiblemente forzoso, de una gestión que tuvo consigo una serie de aspectos que son pasibles de recordar o dignos de olvidar. Como siempre están las polaridades que suelen dar el sentido a la vida (quitándolo o devolviéndolo) ya sean con éxitos y fracasos en los planes que se buscan direccionar nuestras acciones en el día a día con diferentes dimensiones dependiendo de las personas y sus intereses. Sin embargo, no se puede desestimar ninguna de las experiencias vividas de las cuales se adquiere una serie de conocimientos empíricos que se complementan con lo aprehendido en espacios formales establecidos por el sistema, en nuestro caso, plurinacional. Así, podemos entender lo sucedido desde dos ámbitos: el personal y el social-colectivo.

Desde el primer ámbito debemos entender nuestros propios deseos, trabajos, anhelos y proyecciones que bordean el existencialismo fluctuante por lo profundo y frívolo entre los cuales varía en nuestro devenir. También, en una relación con las construcciones sociales se suele asociar este desarrollo personal con las etapas por las que trascurrimos donde se incluye el estudio, profesionalización, trabajo, familia y patrimonio entre otros. De esta manera, se ingresa en un periodo de construcción compartida que enlaza el sentido individual con lo colectivo en el objetivo de la construcción de una sociedad, o en el mejor de los casos una comunidad, que en el establecimiento de las redes configuran los estilos y tipos de estructuras, que en un momento alguien definió como capitalismo, socialismo y comunismo, pero que al final de cuentas tienen un sinfín de configuraciones que matizan la realidad de las personas y sus entornos, así como sus condiciones de vida y formas de relacionamiento.

            Ya en el ámbito colectivo, nos enfrentamos a formas complejas de relacionamiento donde el poder es uno de los principales motores para que la historia siga su curso. Dentro de este aspecto están la política y la economía que son las principales manifestaciones del poder, sin considerar a los micropoderes que se encuentran en cada individualidad y que cobran mayor potencia cuando son sumadas en acciones colectivas que generalmente se direccionan contra el orden establecido, representando el tan necesario contrapoder. Desde esta perspectiva, la política nos deja una año muy marcado por el proceso electoral donde se tuvo como resultado la reelección del Presidente del Estado Plurinacional, que solo tiene de novedoso los nombres de las y los representantes en la Asamblea Legislativa. Bajo un lineamiento similar y electoralista, el 2015 ya comienza matizado por unos atisbos de campaña que pretenden posicionar nombres y siglas como el preámbulo a las subnacionales. En todo caso, la cotidianeidad de la vida y sus recurrencias solo parece ser interrumpida por sucesos como estos que buscan modificar nuestras concepciones y resultados que en muchos casos terminan con una nueva desilusión frente a que ese orden de las cosas sigue inalterable, por lo menos en un plazo inmediato. El paso del 31 de diciembre y el 1 de enero es simplemente una bisagra cronológica entre dos tiempos imaginarios en el calendario gregoriano, que se mezclan con una serie de creencias religiosas, paganas, endógenas y otras que se entrecruzan para darle sentidos propios y adaptados que inserten algo de magia a este cambio de dígito y que el destino de nuestros caminos se vea algo bendecido con una idea de trasfondo que nos dice que este destino no existe y que más bien es definido a cada instante por las acciones y decisiones que vamos tomando enmarcado en el libre albedrío o el humanismo existencialista.   

lunes, 22 de diciembre de 2014

UNA NAVIDAD SIN NIEVE

Nuevamente estamos en las vísperas de la navidad y las personas, en gran parte, se dirigen hacia los centros de comercio para abastecerse de una serie de elementos que supuestamente son parte de esta celebración. Entre estas prácticas se encuentran las muestras de consumismo extremo donde parecería que el nivel de gasto en los regalos y otros objetos son sinónimo de los sentimientos que uno refleja hacia sus familias y el entorno inmediato. Por una parte, tenemos la presencia de los adornos de temporada que han sido asumidos y normalizados para nuestra realidad con tantas contradicciones como un sinsentido en que se cae de forma estructural. Así, como solo un ejemplo tenemos estos objetos que expresan figuras como Papa Noel, pesebres nevados y muñecos de nieve, entre muchos otros. De esta manera nos topamos con que, contrariamente, en nuestro país mayoritariamente no nieva y mucho menos en esta época de transición entre primavera y verano donde se encuentra el solsticio de verano como el paso entre estas estaciones.

Con esta adaptación tenemos uno de los mayores procesos de aculturación en esta parte del mundo donde se aceptó todo un paquete de costumbres que pasaron por un, complicado, sincretismo para tener una navidad a la boliviana con la mezcla de varios elementos, a veces complementarios y también contradictorios. Bajo este mismo lineamiento se han ido estableciendo gran parte de las festividades del ciclo anual, donde de trasfondo el mercado parece ser el determinante de cada una de ellas para su repetición y recurrencia periódica. Sin embargo, este es un efecto de todas las influencias ante las cuales solo somos los reproductores, casi, inocentes y pasivos de estas prácticas donde la economía marca las diferencias dentro de una sociedad, todavía, llena de desigualdades, diferencias y discriminación. Así, se va estableciendo un marco donde se cruzan imágenes como las de personas que caminan indiferentes en la búsqueda de regalos costosos, los cuales se contrastan con familias inmigrantes que se trasladan hasta las principales ciudades con objetivos más modestos como la simple sobrevivencia que es más compleja que la simple mendicidad como la ven gran parte de los habitantes de la urbe.

            En contramano, en algunos lugares (provincias y comunidades) todavía se mantiene una resistencia a las directrices del mercado en la pretensión de conservar tradiciones de austeridad y con otros trasfondos donde se encuentra el origen mismo de esta festividad como fue el nacimiento de Jesús con una carga de valores y objetivos más esotéricos y espirituales. No obstante, se va ampliando la amenaza permanente del sentimiento mercantilista que logra llegar hasta todos los pueblos posibles mediante diferentes mecanismos sutiles y encubiertos en los medios de difusión que se convierten en corresponsables para la expansión de este pensamiento superficial y frívolo marcado por las capacidades económicas para realizar los gastos como si esto fuera un reflejo del cariño hacia las familias. Nuevamente surge una gran necesidad espiritual en medio de todo un sistema superficial para que logremos interpretar los profundos significados de toda la simbología de la navidad muy ligada a la conciencia y el despertar de cada persona en una confrontación y autoconocimiento muy complejo y difícil que es un reto en el día a día y que no se logra responder mediante la superficialidad de la materia que más bien genera un sinsentido en la vida.


“Detrás de las luces y ruidos de la pasajera navidad, pretendemos olvidarnos e   ignorar las sombras y el silencio que siempre están presentes” (EpE).