martes, 14 de octubre de 2014

VOTAR LA DEMOCRACIA


En estos, pocos y escasos, días previos a las elecciones nacionales hemos pasado por un periodo caracterizado por el silencio electoral promovido por el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) como una manera de evitar que las campañas sigan presentes en la cotidianeidad de las familias y la sociedad en su conjunto. Asimismo es una especie de retiro para poder reflexionar respecto del voto que se vaya a emitir dentro del cuarto en el cual se pondrá una X dentro de la casilla del o la candidata elegida para representante, ya sea presidencial o uninominal. Por otra parte, el mismo OEP viene pregonando que estas son las primeras elecciones en democracia intercultural  lo cual posiblemente se entienda por las reformas de la Constitución Política realizadas durante la Asamblea Constituyente aunque esta realidad salta a la vista al explorar, visualmente, la configuración de los asambleistas nacionales elegidos, como alguien diría, "entre votos y wiphalas". Más allá de esta caracterización es posible que la paridad y el intento de las mujeres por ser protagonistas de la democracia sea uno de los retos mayores en estas elecciones, pasando de una paridad simbólica y forzada hacia una participación real en la toma de decisiones en el Legislativo (para el Ejecutivo todavía hay que esperar, pero es el próximo paso forzosamente necesario).
 
            De esta manera, luego de nueve años de gobierno del Movimiento Al Socialismo y Evo Morales existen diferentes visiones de la gestión ya sean a favor o en contra que en última instancia debe ser legitimada por el "soberano" que ha superado el simple ejercicio de sus derechos políticos solo con el sufragio y ha ganado espacios en otras etapas como ser mediante el control social y otros mecanismos de participación.  Desde la otra vereda se cree que los movimientos sociales han perdido el horizonte propio para convertirse en instrumentos del gobierno de turno para cumplir diferentes funciones lo cual, sin embargo, le otorga una cualidad orgánica en relación a estas instancias. Así, luego de varios procesos electorales realizados dentro del actual gobierno, el MAS ha conseguido una aceptación en gran parte de ellos siendo su único traspie las elecciones para magistrados dentro del órgano Judicial. Así, la capacidad de gestión que se ha tenido es uno de los temas llevados como una bandera política dentro de una campaña de casi nueve años, como dice la oposición, enmarcada en la sola gestión de gobierno.

            Una vez más nos encontramos acudiendo a las urnas para definir desde la decisión individual, mayormente, el voto y elección de un candidato o candidata a quien delegamos el micropoder en el intento de tener mejores condiciones de vida que permitan eliminar las desigualdades sociales en nuestro país. Junto a todos los bemoles, continuamos alejándonos de las sombras de la dictadura dentro de una democracia madura a la que se espera que acompañe la madurez política de los ciudadanos. En varias ocasiones hemos escuchado, desde algunos sectores, decir que este es un gobierno de régimen dictarorial pero debemos retomar la reflexión de una realidad pasada donde el ejercicio de la libertad y los derechos eran inpensables y que no tenían ningún parangón con los gobiernos actuales. El ejercicio de la política es de ida y vuelta existiendo atisbos de performances que pretenden hacernos creer en pugnas e intereses totalmente opuestos e irreconciliables pero más de una vez hemos sido testigos de acuerdos extremos donde se cruzan los "ríos de sangre", precisamente producto de las dictaduras. Con todo esto, la ciudadanía sigue apostando por votar en y por la democracia manteniendo viva una esperanza de que a partir de uno u otro gobierno se vean mejores días en nuestro país. Bolivia ha loggrado importantes avances en democracia que deberán seguir siendo trabajados y profundizados para mejorar este sistema que supera momentos relativos dentro de una realidad de largo aliento que se acerca al bicentenario de la independencia y donde seguramente quedará en entredicho los avances obtenidos hasta la actualidad.

lunes, 6 de octubre de 2014

ELECCIONES RECTA FINAL

Habiendo transcurrido algunas semanas de una ligera y tímida campaña electoral, nos encontramos a menos de una semana de las elecciones nacionales donde se conocerá al nuevo Presidente del Estado Plurinacional, aunque según encuestas y opiniones Evo Morales ya es el ganador. Con esta perspectiva debemos remontarnos hasta hace nueve años atrás donde el Presidente electo realizaba algunos viajes internacionales con diferentes objetivos donde incluso levantaba la polémica al presentarse frente al Rey de España con una ropa casual, incluyendo la famosa chompa a rayas. Posteriormente, luego de gran expectativa nos aprestábamos a la sucesión de mando donde Eduardo Rodríguez entregaba el mando y Álvaro García Linera, ya como Vicepresidente de Bolivia, colocaba la banda presidencial a Evo Morales desatando diversos sentimientos en gran parte de la población boliviana teniéndose la presencia hasta de algunas lágrimas por la emoción. A esto le siguió una de las gestiones más legítimas donde ese 53,4% validaba y establecía una especie de carta blanca para la gestión.

Después se desarrolló una de las etapas más conflictivas, motivadas principalmente por el proceso constituyente y la implementación de autonomías como propuestas ambivalentes que terminaron por ser canalizadas por el partido de gobierno de forma estratégica y adecuada dentro de un mismo discurso y agenda. Así con una nueva constitución aprobada mediante referéndum nuevamente se realizaron las elecciones nacionales con grandes cambios como un nuevo sistema de partidos con actores diversos y fundamentales para la definición de políticas públicas. Bajo este paraguas legal la victoria de Morales había sido, también, cantada mucho antes donde incluso se incrementó el porcentaje de votación dando al gobierno una mayor hegemonía y donde la oposición perdió casi la totalidad de capacidad e influencia. No obstante, las políticas impulsadas desde el gobierno nacional fueron muy acertadas, en la mayoría de los casos, donde se destaca la integración carretera, el avance tecnológico y la unificación nacional entre otros. Como uno de los factores contrarios nos encontramos en un escenario internacional adverso en el cual los países de similar línea progresista salieron a la luz con condiciones desfavorables, principalmente en temas económicos. Pese a esta situación, el gobierno boliviano se sigue manteniendo con una economía estable lo cual le permite contar con gran aceptación para las actuales elecciones.


En esta oportunidad, solo se tiene cinco candidatos presidenciales que no superan el 15%, a diferencia del MAS que en promedio tiene el 55%. Así la unidad buscada por la oposición nunca se logró concretar a raíz de lo cual ahora tenemos dos candidatos abiertamente opositores y con tendencias de centro derecha junto a otros dos de línea más conciliadora pero con los menores porcentajes en las encuestas. Con esta información se da por sentado que el actual partido de gobierno continuará a la cabeza del Estado siendo la única opción opositora la búsqueda de escaños para, desde el legislativo, hacer frente al MAS. Hemos transitado por semanas curiosas y llamativas donde los partidos opositores se han centrado principalmente en cuestionar la gestión de gobierno quedando a un lado las propuestas y programas; en contraparte el gobierno de turno lleva nueve años de buena gestión siendo la misma su principal campaña. Por otra parte, para estas elecciones han tomado algo de fuerza premisas como Voto Informado además de considerarse esta como la primera elección en democracia intercultural. De esta manera, es posible que la mayor novedad se genere a partir de las candidaturas uninominales producto del polémico voto cruzado como alternativa para algunos sectores de la ciudadanía inversa a la máxima del voto lineal para fortalecer el proceso de cambio. Pero queda mucho más por decir y dentro de unos días estaremos conociendo si las tan mentadas encuestas se acercaban a la realidad o estaban pretendiendo direccionar las preferencias. Esta vez, también se habla, de reformas constitucionales, pero en última instancia lo que queda muy claro es que el “soberano” definirá y otorgará la batuta del Estado a quien mejor le parezca y para ello debemos confiar en la madurez política de los y las bolivianas ya sea para cortar con un gobierno o apoyarlo ad infinitum.

lunes, 29 de septiembre de 2014

CAMPAÑAS Y #VOTOINFORMADO

En anteriores periodos electorales llevados adelante en nuestro país era muy recurrente encontrar mecanismos para direccionar el voto hacia uno u otro partido o candidato; desde este sentido, el clientelismo y la prebenda eran factores que se solía aplicar para trata de convencer a los electores. Así los regalos llevados, principalmente, hasta las comunidades se materializaban en objetos como gorras o abarrotes, situación que se replicaba con el paso de cada uno de los candidatos lo cual significaba el abastecimiento de las despensas de los beneficiados por estas prácticas electoreras. Paradójicamente, los resultados no siempre fueron los más esperados porque llegadas las elecciones solo uno de los partidos benefactores era el ganador con datos que lanzaban porcentajes, generalmente, menores al 30% de la votación y que a final de cuentas el Congreso era el que definía, en base a acuerdos, quién se quedaría con la presidencia de la República. De esta manera, el voto popular quedaba en entredicho por la poca claridad de la elección realizada.

            Otro de los aspectos cuestionables era la demagogia como principal argumento de campaña que era demostrada por el paso de uno tras otro partido en el gobierno que al final de cuentas no concretaba las promesas hechas con lo cual la fe en el ejercicio de la democracia iba en declive además del aumento en el desinterés por la función de gobierno para una mayoría de la sociedad civil. Con estos elementos, el alejamiento entre el Estado y la población parecía ampliarse aspecto que iba en detrimento de la misma democracia como ejercicio del poder que era reducido al simple momento de sufragio y después nuevamente la ruptura. De esta manera, el ingreso al periodo democrático fue superando etapas teniendo como principal impulso la amenaza del régimen dictatorial del cual pretendemos alejarnos lo más posible en el intento de mantenernos dentro de la libertad y el ejercicio de los derechos que implica este periodo en el que todavía nos mantenemos.

Como toda necesidad social y política, desde el año 2000, principalmente, y antecedida por una continuidad de movilizaciones y manifestaciones de diferentes y múltiples sectores se fue interpelando la cualidad del sistema de partidos que cargó con todos esos problemas antes mencionados para tratar de modificar los mecanismos de elección democrática en el país. Entonces, el proceso constituyente y la nueva Constitución Política fue uno de los más significativos avances que junto a la movilización de 2003 terminó de anular este viejo régimen de partidos además del mismo sistema democrático boliviano. De esta forma, al parecer, el pueblo viene alcanzando una madurez política que no responde mecánica o clientelarmente a uno u otro partido sino que el voto es algo más importante el cual, además, se prolonga durante toda la gestión con mecanismos participativos y de control social más reales que líricos. Así la sociedad civil asume el rol de actor social y político fundamental para garantizar la gobernabilidad en el Estado y todos sus niveles de gobierno. En las actuales elecciones, se presenta un nuevo reto que se expresa en la necesidad del voto informado que implica un mayor compromiso con el acto del sufragio que se aleje de la simple mecanicidad u obligación y más bien sea un acto responsable del ejercicio de los derechos políticos de cada ciudadano y ciudadana en el país. Nos aprestamos a una elección determinante donde se pugna la continuidad del denominado “proceso de cambio” o un viraje radical en cuanto al tipo de gobierno pero que con seguridad no podrá desechar los grandes avances logrados en este último periodo en el intento de mantenernos en democracia. El voto informado debe ser el principal motivador de la decisión para este 12 de octubre porque además, así, somos los gestores de acciones tomadas en un momento dado y donde la ignorancia no será óbice para librarnos de culpas o responsabilidades.


lunes, 22 de septiembre de 2014

CONSTRUYENDO UNA VISIÓN DE NACIÓN

Hasta la actualidad existe un importante número de trabajos realizados en torno a los Chichas; sin embargo, los mismos han sido realizados y proyectados desde temáticas diferenciadas y sobre todo segregadas desde una percepción integral y de totalidad como, ya sea, una región o, más aun, una Nación. Así, Tupiza ha sido una de las principales gestoras de estas iniciativas, ya sean, investigativas, literarias y otras dentro de las cuales se han identificado diferentes momentos o temas específicos para desarrollarlos a detalle donde destacan la fundación de Tupiza, Batalla de Suipacha, Alfredo Domínguez, Víctor Agustín Ugarte, Nuevos Horizontes entre muchos otros. No obstante, esta orientación ha ido trazando líneas de interés fortalecidas en detrimento de otros aspectos, características y sucesos ignorados y casi olvidados. Por otra parte, se ha producido un proceso de construcción identitaria en base a este tipo de pilares que otorgar un sentido al ser chicheño y chicheña, lo cual además ha implicado una apropiación de esta chicheñidad excluyendo a otros espacios y comunidades que también conforman los Chichas desde tiempos ancestrales hasta la actualidad, por lo menos territorialmente pero, sin dejar de lado otros aspectos cualitativos importantes que son puestos en entredicho por pugnas regionales y locales de cada espacio en base a intereses, muchas veces, infundamentados.


Desde el punto de vista conceptual y discursivo, en estos últimos tiempos se ha producido un histórico avance en estos términos habiéndose logrado superar una visión señorial y excluyente que dio paso a la consideración de la posibilidad de una reconstitución de una Nación basada principalmente en esta identidad, antes mencionada, pero amplificada e incluyente. De esta manera, dentro del espacio propositivo se ha desarrollado una visión y perspectiva donde la segregación, diferencias y alejamientos habían calado hasta dañar el tejido social en los pobladores de todas las provincias chicheñas implantando una falsa idea de lejanía y negación mutua pese a contar con los mismos derroteros identitarios fundantes. Por otra parte, con estos avances se pretende trascender los límites imaginarios que nos encerraron dentro de la región sin que la identidad chicheña tenga un mayor renombre en espacios nacionales, teniendo como ejemplo a la misma Batalla de Suipacha, considerada como uno de los momentos más emblemáticos para nosotros pero, que es casi ignorada en otros espacios como ser la propia historia “oficial” de Bolivia. Al respecto, si bien se debe reconocer que Tupiza, como tal, ha logrado algunos reconocimientos en otros ámbitos, los mismos nuevamente recaen en ese localismo que deja de tener relevancia con el paso del tiempo, es decir que estos logros se van diluyendo entre el intento de fortalecer la identidad propia y su relacionamiento con otros grupos culturales del país que han logrado sentar presencia notable en espacios nacionales, ya sean culturales, históricos, políticos y sociales.


De esta manera, el proceso sociopolítico actual ha tenido, también, un rol fundamental en este potenciamiento y cambio de perspectiva donde se abre la oportunidad de tener un proyecto que supera el culturalismo y articula otros elementos como ser el histórico, político, económico, social, idiomático y otros para perfilarnos hacia la Reconstitucion de la Nación Chichas con miras de generar una capacidad autonómica. Bajo estos parámetros, hemos pasado por varios periodos históricos que partieron de una integralidad e integración de nuestros pueblos hasta una desmembración territorial que puso en riesgo la unidad cultural e identitaria y que pese a todas las influencias externas e internas logró permanecer con las características propias fuertes y solo sufrió modificaciones propias de cualquier proceso social pero que no perdió la raíz principal. Con todo lo trabajado hasta nuestros días se deberá seguir profundizando una propuesta bien estructurada e integral para poder entendernos como una Nación que esta vez requiere de avances institucionales y el respaldo mayoritario que legitime y avale este proyecto. Desde esta perspectiva las representaciones políticas con que se cuenten deben manifestar un respaldo comprometido con la Reconstitución de la Nación Chichas siendo los canales formales para profundizar este proceso en los ámbitos estatales de los diferentes niveles de gobierno. Con todo lo mencionado, esta reconstitución requiere de un trabajo complejo y participativo para que el mismo no recaiga en errores del pasado con diferencias superficiales que pueden truncar una visión histórica hacia la búsqueda de autodeterminación y administración propia desde nuestras necesidades y demandas centenarias.