lunes, 14 de abril de 2014

DERECHOS, COMUNICACIÓN E INFANCIA

Los días previos al festejo por el 12 de abril, Día del Niño, los medios de comunicación suelen girar su atención hacia las niñas y niños del país donde se busca hablar de los derechos que tienen y la vulneración que se hace de los mismos por parte de los adultos y el sistema en su conjunto. Así, en base al calendario recurrente cada cuarto mes del año se recuerda a este grupo poblacional que en la mayoría del tiempo pasa desapercibido en las diferentes instancias ya sean de gobierno o la misma sociedad, que parte de la familia para comenzar con esta continuidad, ya sea de respeto o violación de los derechos de la niñez en forma generalizada. Pero volviendo al tema de los medios de comunicación, estos son los principales recursos para ir recordando que se acerca el día del niño y la niña, el cual incluso es replanteado para evitar la exclusión de género que hasta hace algunos años era algo muy normal, hablando solamente del género masculino.

            No obstante, la lectura necesaria al respecto es otra que recorra de forma más amplia sobre todo en los mensajes y contenidos existentes dentro de los programas televisivos, principalmente, que no son aptos para ser vistos por un público infantil pero que parecería un hecho forzoso ya que esta programación está presente en todas las horas del día, casi, sin ninguna censura. De esta manera, podemos ver que haciendo un paso por los diferentes canales de televisión, el tipo de programas emitidos está dirigido principalmente a público adulto y en un porcentaje casi inexistente programas infantiles, aunque su lógica se proyecta también hacia los adolescentes. Así, el aporte de canales nacionales al público de niñas y niños es mínimo donde además parecería que se modifica la proyección del ser niño o niña otorgándoles otras características que rompen con el sentido estricto de los roles en la infancia. En casos más extremos y problemáticos se presenta el tema de arrebatar la niñez a partir de la aplicación de estereotipos peligrosos para la seguridad de esta población que pueden involucrar cambios drásticos en cuanto a la forma de ver a los niños y niñas ya sea desde afuera y en la identidad propia que vayan construyendo.

            Es muy sabido, que elementos como la pornografía explícita está censurada en horarios de protección al menor pero otro tipo de factores negativos no reciben ninguna atención para controlarse en la programación. Dentro de estos géneros se encuentra principalmente la violencia que parece haber seguido un proceso de naturalización que a nadie parece importarle ya que la misma se presenta desde el inicio de emisión hasta que comience el horario de protección del menor, donde los noticieros tienen una parte importante por el amarillismo y sensacionalismo que suelen introducir en sus noticias. Así, esta naturalización se vuelve cada vez más compleja para que los niños corran el riesgo de reproducir un ejemplo captado en los medios de comunicación por el acceso constante que tienen a lo largo del día. Como se observa los canales masivos de comunicación tienen en la televisión a un importante elemento para analizar y cuestionar el contenido que se emite, pero no se puede dejar de lado otros espacios como las redes sociales y el internet que dentro de las nuevas generaciones cobra cada vez más fuerza en su utilización y accesibilidad. Los niños y niñas reclaman principalmente que no solo se los recuerde en el mes de abril porque ellos son niños todo el año para que sus derechos sean respetados y aplicados por todas las instancias y dentro de la cuales los medios de comunicación podrían ser uno de los principales aliados luego de un proceso de autoreflexión complejo que vayan a realizar devolviendo la voz necesaria para que puedan hablar desde sus propias formas de ver el mundo.

lunes, 7 de abril de 2014

NIÑEZ Y LA CIUDADANÍA DEL MAÑANA

Los niños de esta y todas las generaciones pasadas, dentro de las que fuimos parte en algún momento, sin duda son el patrimonio colectivo de toda sociedad y sobre este sector debería estar concentrada gran parte de nuestra atención de forma comunitaria. En este sentido, los diferentes niveles del Estado deberían tener como una de las principales prioridades la atención a este grupo al igual, y complementariamente, que la sociedad civil que tiene la responsabilidad cotidiana de albergar en su seno a las y los niños. Pese a algunas reflexiones que se realizan en pequeños espacios comprometidos con esta problemática, las respuestas son pocas o al menos no son tan efectivas como deberían y por tanto se va agudizando la vulnerabilidad de esta población que durante abril festeja su mes con más preguntas que respuestas.

En la pretensión de tener una lectura más positiva de esta situación podemos hablar de algunas políticas, o más bien proyectos y programas, que se vienen impulsando en algunas instancias estatales en la búsqueda de reducir los índices negativos que muestren a estos pequeños habitantes con acceso a mejores condiciones de vida. A nivel nacional, podemos mencionar al Seguro Universal Materno Infantil y el pago del Bono Juana Azurduy que puede impactar en las etapas de embarazo y otorgar mayor estabilidad a las madres en gestación al igual que brindar un seguro para los recién nacidos hasta sus dos años. En correlación, el gobierno central tiene como una política, en el marco de la redistribución de recursos, al Bono Juancito Pinto el cual existe gracias a la nacionalización de hidrocarburos y el impuesto directo a los hidrocarburos, como principal fuente de financiamiento. No obstante, se cuestiona la sostenibilidad de este beneficio que además solo favorece a un sector de estudiantes de colegíos fiscales. Hablando de un nivel local, se puede mencionar una sugerente iniciativa que se pretende implementar en algunos municipios en referencia al programa Ciudad Amiga de la Infancia que junto a UNICEF pretende destinar recursos para la generación de planes, programas y proyectos de forma exclusiva y focalizada en niñas niños y adolescentes para tener un impacto en diez años, y el cual se prolongue aun más. Así, esta es una interesante forma de que se respeten los derechos de la niñez que en su generalidad son vulnerados por los actores sociales y políticos en todo ámbito.

Las formas de constituir los futuros ciudadanos y las formas de relacionarse de los mismos, dependen en gran manera del legado que dejemos actualmente y esto involucra a toda la sociedad y ámbito de intervención de las personas. Las niñas, niños y adolescentes están siendo educados dentro de una realidad concreta enmarcada en maneras de ver la vida con imaginarios y subjetividades que vienen influenciadas desde diferentes fuentes. El tema resulta aun más complejo pero la problemática y los involucrados en la misma son estos pequeños acompañantes del día a día que crecen enmarcados en nuestro ejemplo ya sea como padres, vecinos, autoridades y otros. La responsabilidad es muy grande y está compartida por toda la comunidad para que en el futuro tengamos una mejor o peor sociedad, pero esta situación debe ir más allá del discurso, y mucho más del discurso direccionado que piensa en la niñez como un objetivo de intereses al cual se puede abordar para conseguirlos. La realidad viene cambiando de forma muy rápida y las formas de entenderse la niñez hace algunos años es muy diferente en la actualidad, así también están de por medio las formas de interactuar que se tiene hoy en día lo cual puede ser otro factor importante para las construcciones sociales del futuro; por tanto queda mucho por pensar y reflexionar para brindar un aporte positivo en la ciudadanía del mañana.

lunes, 31 de marzo de 2014

TERRITORIO DE EMANCIPACIÓN

La tierra de los Chichas cuenta con una herencia guerrera muy fuerte que se ha mantenido dentro de la identidad de su población por el transcurso del tiempo hasta nuestros días. Así, nos ubicamos en la época precolombina donde esta población no pudo ser sometida por ningún imperio en su proceso de expansión hacia el sur. En primera instancia se desecha la participación dentro de la estructura aymara y tampoco haber sido un señorío. Posteriormente, el incario solo llegó a obtener acuerdos con los Chichas nombrándolos como Orejones y perteneciendo a la casta por esta misma característica guerrera que proteja el territorio de los chiriguanos del Chaco tarijeño, como lo había hecho desde mucho tiempo atrás. Igualmente llegamos hasta la colonia donde se utilizaron otros mecanismos los cuales solo sirvieron para realizar una especie de alianzas con las autoridades chicheñas para poder ampliar sus territorio de colonización sin que ello constituya algún riesgo para la sociedad chichas de ese momento. Así, nuevamente este pueblo guerrero fue el flanco principal para dirigirse hacia los valles del sur este y fundar con población chicheña a pueblos que constituyen hoy la identidad tarijeña.

No obstante, el espíritu libertario y las ideas emancipadoras se fueron profundizando y madurando para poder manifestarse en los momentos convenientes. Así, llegamos a la sublevación de marzo de 1781, la cual no es tan conocida para nuestra población pero que merece ser descrita para que se conozca este, otro, momento donde se tuvo un intento de levantamiento junto a los sucesos que se vivían con Tupac Amaru. Esta vez representado por Luis Laso de la Vega, y otros, como principal cabeza del motín en la villa de Tupiza mostrando además una alianza entre grupos sociales en contra del dominio español. No obstante esta empresa no tuvo gran éxito y fue controlada por los realistas para seguir latente el sentimiento de los chicheños hacia la búsqueda de la eliminación colonial. Algún tiempo después, se va realizar la primera gran victoria armada de los Chichas como parte primordial del Alto Perú, en los campos de Suipacha el 7 de noviembre de 1810 la cual fue precedida por lo sucedido en Cotagaita donde la derrota patriota momentánea fue parte de un mecanismo que lleve a los realistas hasta una estrategia militar certera en los campos de Suipacha.

Con lo manifestado, los acontecimientos libertarios y las acciones en el mismo sentido se fueron sumando cada vez más con lo cual llegamos hasta 1825 donde entre el 31 de marzo y el 1º de abril se daría la Batalla de Tumusla en parte de lo que es hoy en día la Provincia Nor Chichas para terminar con el último realista representante de Fernando VII luego de la derrota del Virrey La Serna con las Batallas de Ayacucho y Junín. Así, después de lo sucedido en Tumusla con la muerte de Pedro Antonio de Olañeta se erradicó por completo el dominio español y todo vestigio posible en el Alto Perú. Con todo lo expresado, observamos que el territorio de los Chichas ha estado marcado en diferentes momentos por un carácter y un sentimiento libertario que queda en la identidad de los actuales habitantes. Es este mismo lineamiento el que debe integrar el espacio territorial, dividido por intereses ajenos, pero marcado por todos estos sucesos como una interesante característica que reconfigure los lazos y relaciones históricas de los levantamientos ocurridos dentro de los Chichas. Así, el carácter emancipatorio es solo uno de los aspectos que nos sirven de unificadores dentro del proceso de reconstitución de la Nación Chichas, donde se deberá establecer una sola línea histórica para todas las localidades de su territorio así como los elementos constituyentes que permitan entender y argumentar con certidumbre este complejo proceso reconstitutivo que se pretende conseguir junto a la histórica autodeterminación de los pueblos dentro de una nueva coyuntura y contexto históricos.

lunes, 24 de marzo de 2014

LA DIPLOMACIA DE LOS PUEBLOS

El día 11 de marzo, hace solo algunos días atrás, a la llegada del Presidente Boliviano Evo Morales hasta la República chilena se logró escuchar las aclamaciones de ciudadanos del vecino país que decían “¡mar para Bolivia!” en instantes en que el Ejecutivo boliviano hacía sus declaraciones ante los aprestos de la posesión de la nueva Presidenta Bachelet. En ese marco tan favorecedor para nuestro pedido histórico se fueron desarrollando otros sucesos importantes donde se manifestó de manera abierta y masiva, como años anteriores, el apoyo de organizaciones chilenas en una justa demanda de nuestro país luego de una guerra gestada por interés de pequeños grupos existentes en los albores de la Guerra del Pacífico. Ahora, más de un centenar de años después parece que en Bolivia se ha vuelto una tediosa y mecánica costumbre el desfilar cada 23 de marzo para recordar esta oscura fecha donde nuestro país quedó aislado de un acceso hacia el Océano Pacífico además de todas las riquezas que ahí existían.

            De esta manera, el Canto a Abaroa y la Marcha Naval son los principales himnos que se escuchan de forma romántica y, casi, naturalizada dentro de nuestro calendario anual como si fuera una tradición más que se espere cada gestión. Así, encontramos frases que llegan a pecar de irrisorias cuando se las contextualiza con las personas que desfilan muy alejadas de un verdadero fervor cívico y reivindicativo por retornar algún día a tener un acceso al mar. Así, nos encontramos con estrofas que dicen “Que pronto, tendrá Bolivia otra vez su mar, su mar” en las cuales cabe cuestionar cuantos años, uno tras otro, venimos entonando esta canción que, pasada la fecha aludida, se olvida fácilmente para retomar las actividades cotidianas y esperar la nueva fecha cívica del calendario nacional. Desde esta perspectiva el civismo debería ser replanteado a otras formas de pensamiento enmarcado en un nuevo tiempo que se vive en esta parte del mundo caracterizado por un espíritu de integración de los pueblos más allá de los Estados, aunque también siguen este lineamiento con gobiernos progresistas en su mayoría.

Ya han transcurrido más de cien años de enclaustramiento marítimo y solo se ha conseguido mantener vivo un sentimiento de “enemistad” hacia el pueblo chileno, y viceversa, que solo daña el proceso de unidad e integración, además de ser un antivalor para las nuevas generaciones de ambos países, herederas y víctimas de un conflicto que no habían planeado. Así, con el paso del tiempo, hubo acercamientos para concretar el acuerdo esperado para que Bolivia retorne al mar, pero los mismos no fueron culminados. Esta vez, con dos gobiernos de tinte socialista se había esperado un efecto similar el cual tampoco se consiguió con el primer gobierno de Michelle Bachelet; y el segundo gobierno actual viene precedido de la demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya interpuesta hace poco tiempo atrás como una de las últimas cartas de Bolivia para, paradójicamente, “obligar a Chile a negociar una salida al mar”, el cual de por si no es una solución al problema sino el inicio de otra etapa si es que se tiene un fallo a favor nuestro. De esta manera, esperemos que la coyuntura internacional con el acercamiento de ambos gobiernos vaya respaldado de una especie de diplomacia de los pueblos desde donde posiblemente salgan algunas voces más lúcidas que las de instancias estatales que tienen consigo muchas otras cargas, casi siempre beligerantes e interesadas, que impiden avanzar en problemas complejos y enmarañados como el del “mar para Bolivia”.