lunes, 15 de septiembre de 2014

JAZZ CON AIRES CHICHEÑOS


El pasado viernes 12 de septiembre el Festijazz, programado para esta gestión en el Teatro Municipal de La Paz, tuvo la presencia magistral del paisano Martín “Tincho” Castillo que junto a su cuarteto presentó varios temas del género jazz despertando los aplausos de los asistentes a este encuentro cultural. La ocasión también sirvió para mostrar su última producción titulada “2 Tríos” con colores de jazz contemporáneo y música latinoamericana. Como siempre esta presentación comenzó con los ritmos característicos del género musical para ser cerrados por los acordes infaltables de Domínguez y de otros compositores chicheños perfectamente concatenados a este estilo tan particular. De esta manera, el cuarteto de Tincho Castillo brindó un gran aporte a este encuentro Internacional con la valiosa participación de un importante artista de la Nación Chichas con todo el aire, identidad y vivencias cargadas dentro de sus acordes traídas desde la legendaria tierra chicheña.

C37 CANDIDATOS Y PROPUESTAS

La vida en los pueblos chicheños se caracteriza por un devenir permanente de cumplimientos cíclicos en el calendario habitual. Sin embargo, entre medio se cuenta con diferentes eventos y fechas que resaltan a determinado acto o suceso en la historia. Así, nos encontramos, principalmente, con festividades donde la manifestación cultural y el valor de la identidad toman mayor realce con las cuales se logra romper con el tedio de la rutina y la cotidianeidad. Dentro de este listado de fechas se encuentran los meses de diciembre y enero, principalmente, donde se produce un importante y singular fenómeno social en el cual grandes cantidades de personas oriundas de la región retornan a pasar algunos días en su tierra natal con lo cual se incrementa la fortaleza del ser chicheño y chicheña dentro de fiestas como las de navidad y posteriormente, en el caso de Tupiza, la fiesta de Reyes. Por otra parte, además de las festividades ya mencionadas a lo largo del año se cuentan con otra variedad de fechas donde las características y cualidades de las mismas hacen que esta particularidad cultural e identitaria sea aun más notoria.


Pero, en lapsos más largos nos aprestamos a encarar acontecimientos de participación donde se insertan otro tipo de elementos como ser el político junto al ejercicio ciudadano de la democracia. De esta manera, en octubre próximo se realizan a nivel nacional las elecciones presidenciales, junto a la de los próximos miembros de la Asamblea Legislativa Plurinacional, tomando en específico el caso de los Diputados Uninominales. Así, además de la decisión por uno u otro candidato presidencial se pone en cuestión e interrogante el nombre del o la candidata que representará a la Circunscripción 37 compuesta en parte gran parte por provincias chicheñas. En este sentido ya estamos a menos de un mes para el 12 de octubre y las propuestas deberán ir madurando y tomando fuerza para permitir a los votantes cumplir con ese gran objetivo democrático que es planteado como el Voto Informado. Con este mecanismo se podrán evitar situaciones como las del voto consigna emitido sin importar el o la candidata y su propuesta que sea efectiva dentro de los próximos cinco años.


Al respecto de las propuestas presentadas por las y los candidatos debemos lograr una mayor profundidad ya que desde hace mucho tiempo atrás se ha confundido las competencias de los diputados, desconocimiento que puede llevar a un engaño socapado con planteamientos que no tienen nada que ver con sus funciones dentro del legislativo y más bien son de carácter municipal, mayormente. Así, por lo general los representantes de las circunscripciones no han tenido los resultados esperados por la ciudadanía ya que posiblemente no tiene el conocimiento suficiente de las labores que cumplen en la Cámara Baja. Con estos presupuestos durante muchas gestiones el voto por uno u otro candidato y candidata ha sido realizado sin mucha información y con apoyos bajos donde incluso se tuvo un caso de la victoria del voto blanco en el primer lugar y después recién el nombre del diputado nombrado de manera casi forzosa. Sin embargo, en esta oportunidad el o la representante de la Circunscripción 37 tiene en sus manos una agenda histórica vinculada a la reconstitución de la Nación Chichas, objetivo que deberá ser puntal de la propuesta para que dentro de la Asamblea Legislativa se realice las gestiones pertinentes para lograr el reconocimiento oficial del Estado mediante una constitucionalización de la misma y posteriormente dar paso a otros objetivos como el avance de la autonomía en trabajo concordante con los otros niveles de gobierno. Con todo lo mencionado, nos encontramos dentro de una etapa donde la democracia ha tenido grandes avances y por tanto la elección y el voto por una o un candidato deberá generar la legitimidad y representatividad necesaria para que este sea el interlocutor válido en estratos nacionales y sobre todo no rompa el nexo con la comunidad a la que le debe este puesto, que puede ser solo transitorio o histórico dependiendo del compromiso y visión con lo que fueron, son y deberán ser los Chichas.

lunes, 8 de septiembre de 2014

JUVENTUDES POR EL CAMBIO

El año 2007, realizamos dentro de la Carrera de Sociología de Universidad Mayor de San Simón una investigación colectiva titulada “Culturas juveniles emergentes en Cochabamba en el periodo 2006-2007. Los nuevos derroteros de la juventud cochabambina”. La misma que fue precedida por un hecho ocurrido durante el 11 de enero donde se exacerbaron los ánimos y los sentimientos reprimidos en sectores conservadores de esa ciudad con el argumento de propiedad sobre ese espacio urbano influenciado, también, por el Prefecto de entonces adscrito políticamente a la “media luna”. Así, el tejido social de la capital valluna se vio afectado con secuelas que duraron hasta algún tiempo después. Pero volviendo al estudio mencionado, dentro del mismo se logró identificar tres corrientes político-juveniles: primero, el “Movimiento Universitario Identidad con Dignidad” que logró articular a partir de una estructura universitaria a todo un conjunto de organizaciones, grupos y colectivos entre otros, alrededor de una ideología de izquierda progresista afín al proceso de cambio, llegando a conformar la “Coordinadora de Juventudes Antifascista” y sobre todo reintegrando al campo y la ciudad. De igual manera, encontramos a los “jóvenes por la democracia” articulados de forma circunstancial al calor de la pretensión polarizadora del momento y donde se encontraban principalmente jóvenes provenientes de familias conservadoras que eran animados por sus propias madres para salir a expulsar a los “indios”, bates en mano, de su ciudad; utilizando superficialmente a la democracia como bandera de lucha. Por último, estaba la “Red Apu Tunari” compuesta por colectivos indigenistas de izquierda y alejada del compromiso con uno u otro partido político pero de trasfondo antifascista. De esta manera, con estos tres derroteros, el periodo de tensión fue superado y actualmente muchos de los dirigentes de entonces ocupan espacios dirigenciales y esta vez, incluso, con posibilidades de llegar a la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Lo dicho anteriormente es solo un precedente que nos permite entender las lógicas juveniles de relacionamiento con el poder o el Estado, o según Bourdieu el campo político, del cual estas y estos jóvenes habían sido relegados por mucho tiempo por una concepción adultocentrica que había tomado el control total de este espacio de decisiones. Sin embargo, como en otros tiempos de necesidad urgente para una participación, como fueron las dictaduras, este sector de la población se suma también retomando el papel protagónico y asumiendo el rol de actor social y político que contribuya al actual proceso que vivimos en el país. Pero esta apertura ha sido lograda, también, gracias a la ampliación del mismo Estado que ahora abre estos espacios y promueve una democracia participativa e incluyente desde las normas y leyes, más allá del simple discurso. De esta manera, la motivación revolucionaria sigue muy vigente pero en un nuevo contexto y coyuntura con las características de las y los jóvenes en todos los tiempos. Así, bajo las actuales condiciones, debemos considerar algunas particularidades de este sector poblacional, comenzando por la necesidad de hablar de juventudes, y no solo de juventud como grupo social, ya que las identidades que se mueven dentro son muy amplias y diversas y bajo este perfil también están las identidades políticas que se van asumiendo más que como solo una herencia, desde una experiencia de vida y una necesidad histórica de participación. Igualmente, la ideología ingresa en este espacio como una condición para la articulación a uno u otro proyecto para así contar con un contenido más allá de una simple participación efímera o instrumental.

De esta manera, en el proceso electoral que se vive en el país se ha presentado una novedosa propuesta bajo el denominativo de “Generación Evo” alrededor del cual se suman mujeres y hombres jóvenes con una propuesta innovadora y como estrategia de mediano y largo plazo para la profundización del proceso de cambio. Por otra parte, el aspecto tecnológico puede ser fortalecido por esta generación ya que resulta directamente proporcional a su vivencia donde las nuevas tecnologías así como el uso de redes sociales se irán convirtiendo en instrumentos políticos determinantes en el devenir. Con la intervención de estos grupos de jóvenes se abren nuevas perspectivas en la política nacional que refresque las ideas, la democracia y la política donde se direccione la atención de manera más estructural hacia necesidades y problemáticas juveniles como ser el acceso al empleo digno que sea el complemento necesario para efectivizar de manera positiva el Bono Demográfico con el que cuenta el país para que a partir de mejores condiciones de vida en las y los jóvenes tengamos un país más equitativo en todos los aspectos y grupos generacionales, donde además se inserte como una transversal al género, revitalizando de forma permanente la revolución democrática y cultural.

martes, 2 de septiembre de 2014

LIBROS Y LECTURAS (I) LOS ARAMAYO DE CHICHAS*

Dentro de la historia de Bolivia en los albores de la Revolución Nacional de 1952, se encuentra nominado, con una gran sombra encima, el apellido Aramayo como uno de los tres hombres que formaban la rosca minero feudal, junto a Patiño y Hochschild. Asimismo, este grupo gamonal formaba el grupo de los barones del estaño que después del 9 de abril sufrieron una fuerte arremetida enmarcada en la revolución en curso donde se impulsó el sentimiento nacionalista que pretendía fortalecer al Estado en todos los ámbitos, y entre ellos el económico mediante la nacionalización de las minas, y otras medidas. Así, ha quedado este antecedente como uno de los momentos más importantes para el país donde se realiza grandes cambios al orden social lo cual se expresó en un cuestionamiento al mismo Estado. Sin embargo, poniendo la atención en el apellido Aramayo, esta es solo una parte de esta historia con mucha carga política que se desprende de una contextualización y explicación más amplia que nos remonta hasta un par de décadas antes de la independencia de Bolivia.

El Libro “Los Aramayo de Chichas” (1981) de Alfonso Crespo, sin duda es uno de las obras más interesantes dentro de las que se refieren a los Chichas, la cual ocupa un lugar privilegiado en la biblioteca personal. Dentro de este libro logramos ampliar de forma muy satisfactoria varios aspectos referidos a esta historia de vida que sin embargo debe desagregarse en tres etapas, las referidas a esta triada generacional de Aramayo que parten en 1809. En primer lugar, se ubica a José Avelino [Ortiz de] Aramayo (1809-1882), después Félix Avelino Aramayo (1846-1929) y por último Carlos Víctor Aramayo (1889-1982) quienes formarían una familia de empresarios mineros, sin que todos hayan tenido un éxito completo como el que alcanzó, recién, el de la tercera generación. A partir de esta estructura general y orden del libro, Crespo nos invita a recorrer la vida de estos tres personajes pero lo que realmente resulta llamativo es la gran capacidad del autor para enlazar el devenir biográfico de los Aramayo en estrecha relación con el acontecer de la historia boliviana y sus avatares hacia el establecimiento de la nueva república, donde se destaca la participación que tuvieron, cada quien en su momento, en épicas como la Guerra del Pacífico, Guerra del Chaco y otras contiendas internacionales.

            En referencia del contenido del libro, además, es importante el relacionamiento que se hace en una misma, y a la vez diferenciada, línea cronológica entre las tres generaciones partiéndose de las condiciones en las que se encontraba esta parte territorial poco antes de la independencia y de cómo surge un emprendedor desde muy abajo en la búsqueda de lograr sus metas trazadas. Así, el punto de partida de toda esta aventura se ubica en Moraya (Provincia Sud Chichas-Potosí) desde donde comienza a surgir José Avelino Aramayo para llegar muy lejos, hasta tierras europeas y con objetivos disímiles y variados. Una vez avanzados en el tiempo, comienzan a manifestarse un colofón de nombres que hasta la actualidad son representativos de la política y la economía de esa época, donde tenemos a Andrés de Santa Cruz, Tomás Frías, José María Linares; para continuar, aunque en otras épocas, con Gregorio Pacheco, Aniceto Arce, Mariano Baptista, Ismael Montes, Bautista Saavedra, Hernando Siles, Daniel Salamanca, Franz Tamayo, entre muchos otros. Fueron estos personajes los aliados y rivales, que en cada momento tuvieron papeles e influencias variadas contrastando, como protagonistas o antagonistas, a los miembros de las tres generaciones Aramayo. Con todo este amplio paragua variado en perspectivas, los miembros de la familia Aramayo de Chichas, ocuparon espacios importantes, tanto a nivel político y económico como ser diputaciones, ministerios o representaciones ante otros países. Sin embargo, también están otros hechos singulares como el sucedido en 1909 cuando Félix Avelino inauguró el monumento de su padre en la plaza principal de Tupiza, del cual existe una fotografía en este libro; por otra parte Carlos Víctor fue el fundador del periódico “La Razón” además del Círculo de la Unión, en La Paz, que hasta nuestros días sigue siendo representativo de la elites actualmente efímeras. Con seguridad que adentrarnos en la lectura de “Los Aramayo de Chichas” nos llevará a conocer muchos aspectos de estas tres generaciones llenos de luces y sombras pero como un importante baluarte de personajes oriundos de los Chichas, con la segura necesidad de una relectura periódica para discernir todo el contenido procesado por el autor. Por último, como una merecida consideración reproducimos una frase ubicada dentro de esta obra donde Carlos Víctor Aramayo reflexiona contra la carga de prejuicio histórico hacia su apellido y su legado manifestando: “No dejó de sorprenderme que alguna vez, en artículos de prensa y en libros, ciertos hombres hablaran con alguna simpatía y respeto de la memoria de mi abuelo paterno, don José Avelino Ortiz de Aramayo, mientras vertían todo su veneno contra mi padre y contra mí mismo. […] Mi abuelo, a pesar de haber trabajado toda su vida con empeño e inteligencia, […] no alcanzó personalmente la satisfacción de conocer el triunfo, y cuando murió dejó más deudas que fortuna a sus hijos”.


* Este es el primer artículo correspondiente a “Libros y lecturas de y en los Chichas”, donde se revisa y revisita diferentes libros y publicaciones enmarcadas dentro de la temática general de los Chichas.