lunes, 22 de junio de 2015

LOS CHICHAS Y LA CUESTIÓN DE GÉNERO

En las maneras de hablar en la población chicheña existen palabras y expresiones características tanto de hombres como mujeres que han sido base para la construcción de la identidad regional. En este sentido, encontramos afirmaciones como “los bravos chicheños” y mucho más el decir “macho chicheño”. De esta manera identificamos una problemática sutil muy presente en el acontecer de nuestros pueblos como ser la inexistencia de una percepción incluyente y equitativa respecto del género en los Chichas. Bajo este mismo lineamiento, podemos realizar un repaso de las construcciones sociales de los elementos que han conformado una identidad colectiva de las y los chicheños donde se ha concentrado la atención en los roles masculinos dentro de un plano principal y hegemónico de las maneras en que nos entendemos colectivamente.

Sin duda, el problema de género está presente en todos los espacios y grupos poblacionales y en el último tiempo se viene trabajando desde varias instancias por erradicar este tipo de aspectos que devienen, además, en manifestaciones discriminatorias, excluyentes y en el peor de los casos el ejercicio de violencia en todas sus formas (física, psicológica, sexual, económica y otras). No obstante esta situación se agrava cuando toda una comunidad establece su identidad a partir de esta característica marcada por el machismo dentro de un sistema patriarcal, lo cual trae como resultado la reproducción irreflexiva tanto por hombres y mujeres sin distinción. Así, con lo manifestado se hace necesario generar espacios y mecanismos de interpelación a este tipo de imaginarios y relaciones desiguales precedidos por la cuestión del género.

Pero retomando el caso de la comunidad de los Chichas debemos comenzar este sumario por un cuestionamiento del orden establecido y de las costumbres y tradiciones que se vienen reproduciendo, con lo cual se viene normalizando cada vez más estas relaciones y formas de pensamiento. Como un primer paso, debemos remontarnos a los procesos históricos de esta parte donde se ha relegado a las mujeres en casi todos los hechos de importancia reduciendo nuevamente al espacio doméstico-privado que suele ser considerado como muy poco determinante o influyente en la sociedad. Asimismo, tratando de conocer a los personajes de la historia solo se identifica a hombres resaltantes ya sea durante los levantamientos insurgentes de la independencia hasta el ingreso de la república. Posteriormente emergen nombres de mujeres ilustres que por propios méritos lograron el reconocimiento colectivo, pero para esto tuvieron que suceder varios hechos y levantamientos con esta demanda. Ya en la actualidad, el tema de género y sus problemáticas tienen otras formas de manifestación donde encontramos a la cosificación que nos lleva a elegir, por ejemplo, durante el carnaval a la “reina” al igual que a la “cholita” donde además de la carga sexista se tiene un sesgo clasista y discriminatorio ampliando la gama de desigualdades. Igualmente, no se queda de lado el lastre de esa construcción identitaria que se sigue arrastrando con una aprobación colectiva de reconocer, nuevamente, a los “bravos chicheños” de esa historia ocurrida hace casi 200 años y que sigue siendo la base y estructura de nuestras maneras de entendernos como colectividad, pero todavía no como comunidad.

lunes, 15 de junio de 2015

A LA DISTANCIA…

Hace cerca de 15 años atrás, existía un procedimiento casi obligatorio para todos y todas las estudiantes que se topaban con el momento de salir bachilleres, era tiempo de partir para, en el mejor de los casos, seguir con los estudios superiores en capitales de departamento donde se podía tener la carrera elegida, lo cual venía precedido por la posibilidad de cubrir los gastos pertinentes. Ese fue el destino de muchos y muchas que salimos hacia otras tierras para convertirnos en inmigrantes alejados de todo el imaginario, subjetividad e idiosincracia construida por casi de 20 de vivencia y convivencia. Abriendo esta nueva etapa, de los que consiguieron ingresar a las casas de estudios superiores otro tanto se quedó en el camino, por una serie de factores e influencias, nuevamente bifurcando los caminos con una amplitud de derroteros del día a día. Todos estos procesos traen consigo nuevos elementos que pueden reforzar o debilitar aspectos como la identidad, por lo cual fueron muchas y muchos los desarraigados de la tierra chicheña que se quedó muy lejos de la vista o que por lo menos no era coherente con las nuevas obligaciones y el horizonte de vida proyectado. El resto de la historia es más particular y dentro de esa particularidad tendríamos muchas posiciones y visiones casi existenciales de cada quien.

Pero esta vez, requerimos hablar de los y las que fortalecimos nuestros lazos con los Chichas mediante procesos que se manifiestan de diferentes formas como ser las pretensiones de reproducir el espacio propio dentro de uno ajeno o los que, casi, pecando hasta de chauvinismo se ven identificados en circunstancias muy concretas pero que en fin muy dentro llevan consigo este arraigo y añoranza. Así, hasta existieron propuestas en la pretensión de que nuestra gente retorne para poder trabajar y contribuir en mejores días para todos y todas; contrariamente para algunos el volver a la tierra es calificado, sacrílegamente, como un retroceso. Pero en fin, estas son las causas y azares que tienen los caminos complejos del ser chicheño y chicheña, con una identidad muy fuerte que se construye por algo más de 20 años y que después toma otros caminos para mantenerse o ser desterrada de cada quien por el resto de la vida.

Así, es muy seguro que las mismas experiencias cotidianas van cimentando los caminos que se van a seguir junto a las condiciones de vida en la actualidad que casi obligan a continuar con la mirada hacia adelante en una pugna delicada con las responsabilidades hacia lo nuestro. Solo el sentimiento de compromiso con nuestro pueblo hace que de una forma u otra nos mantengamos, aunque de reojo, con la atención puesta hacia el lugar de donde venimos. Son muchas las maneras en que pretendemos seguir arraigados con la magia de nuestra tierra colorada, esperando el momento de retornar en pleno para cumplir con lo antecedido cuando estuvimos obligados al destierro en búsqueda de mejores días, no solo para cada quien sino para nuestras mujeres y hombres que todavía viven ahí a la espera de tener mejores días fortaleciendo la comunidad de los Chichas que ha resistido el paso de los siglos y que ahora se encuentra confiada en lo que nosotros y nosotras podamos hacer, y lo seguiremos haciendo por ahora a la distancia... 

lunes, 8 de junio de 2015

TUPIZA, DE “CELEBRACIONES” Y CELEBRACIONES

Qué se puede decir nuevamente en esta fecha, 4 de junio, y el recordatorio de los 441 años de la “fundación” de Tupiza. Primero, que nos habían hecho creer que éramos la primera ciudad fundada por españoles, con todo el honor y la carga social e histórica que esto significa; pero remontarnos a los primeros días del sexto mes del año 1574 directamente nos quita este denominativo de ser los primeros en ser fundados. Por otra parte, resulta siempre contradictorio hacer apología de la opresión mediante una celebración del comienzo de una era de explotación y abusos por parte de los españoles. Entonces, por qué deberíamos seguir realizando estos festejos que nacieron de la reunión de unos reducidos “ilustrados” y de manera azarosa decidieron muy aventuradamente dictaminar al 4 de junio de 1574 como la fundación de Tupiza, que por lo menos lo hubieran hecho en épocas con un clima más favorable para dar rienda suelta a las ganas de sentirse felices por el reconocimiento de la colonia española, que solo algunos años antes se dieron cuenta que teníamos alma y que éramos seres humanos.

Pero en fin, han pasado casi 500 años desde lo sucedido y al haber ignorado todo lo acontecido en esos tiempos ahora rendimos tributo a la explotación y violencia hacia nuestros antepasados. Así, desde esa fecha, sucedieron muchos episodios en la historia de los Chichas donde siempre se ha identificado el sentido libertario de esta población que durante varios hechos se levantó contra este régimen en la búsqueda de ese espíritu autónomo que había sido característico en cada periodo. Lamentablemente, la historia solo ha llegado hasta tiempos de la colonia desde donde parecería que se tiene una cronología válida, mucho más con el visto bueno de la fundación como un reconocimiento de la validez de este pueblo ancestral. Sin duda, la historia oficial suele tener una exigencia de que los pueblos de Bolivia cuenten con una fecha de fundación para valer de manera formal en el escenario nacional pero afortunadamente esta perspectiva ha ido cambiando y ahora vamos más allá del simplismo.

            Una de las falencias del pueblo chicheño ha sido la carencia de investigaciones rigurosas y especializadas que rastreen los derroteros de los Chichas originarios donde se devele, por ejemplo, los calendarios festivos que  se solía tener antes de la colonia, y cómo no antes del incario. Con este trabajo se podría tener avances importantes en lo concerniente a la identidad de la región más allá de esa construcción mestizada con lo venido junto a la colonia. Sin embargo, de la misma forma que se exige la formalidad dentro de la historia, ahora tenemos un recurso importante para utilizar como atenuante de las invenciones imaginarias. Esta vez nos referimos a la Carta Orgánica Municipal de Tupiza que ha anulado al 4 de junio como fecha de fundación y más bien resalta el 7 de noviembre donde se dio un paso importante para la emancipación de los Chichas, con los ineludibles levantamientos indígenas precedentes. No necesitamos una fecha para celebrar la opresión, por lo tanto habrá que esperar que hasta la promulgación de la Carta Orgánica se vaya quitando el falso protagonismo a esta fecha para direccionar nuestra atención hacia el mes cívico patriótico de noviembre donde se encuentran la ya mencionada batalla del 7 y después el 17 con la Refundación de la Nación Chichas de la cual Tupiza fue y es parte fundamental para seguir este proceso reconstitutivo de la historia profunda de nuestro pueblo.

lunes, 1 de junio de 2015

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LOS CHICHAS EN LA COLONIA”



El pasado lunes 25 de mayo, el Ministerio de Culturas fue el escenario elegido para la presentación de un nuevo libro sobre los Chichas realizado por la investigadora María Elena Chambi Cáceres. Este trabajo fue aceptado por el Ministerio de Culturas para su publicación dentro de un proceso de apoyo y promoción de investigaciones que provengan de los diferentes espacios territoriales de Bolivia como un elemento que ayude a promover el conocimiento e intercambio de los procesos sucedidos en todo el territorio nacional. En este sentido, dentro del programa para la presentación se pudo contar con la participación del historiador Fernando Cajías que resaltó la calidad del trabajo de la autora “pese al detalle de que se trata de una comunicadora y no una historiadora” (sic); por otra parte, el marco musical estuvo a cargo de Franz Valverde interpretando música de Alfredo Domínguez. Luego de las palabras de la autora le tocó el turno al representante del Ministerio de Culturas, Marvin Molina, que elogió esta publicación además de reconocerse como un chicheño más luego de haber quedado enamorado de esta tierra.

            De esta manera, se llevó adelante el evento como un importante espacio de reencuentro de paisanos y paisanas chicheñas que en este marco retomaron el compromiso con esta tierra con una proyección integradora donde la unidad deberá ser una de las principales motivaciones. Por otra parte, el libro como tal nos permite tener un acercamiento con lo sucedido en los  Chichas durante la colonia dentro de varios espacios pero sobre todo considerando a las poblaciones originarias como lugares donde se desarrollaron muchos episodios importantes de nuestra historia. Así, el libro concluye con los levantamientos ocurridos en varias regiones incluyendo a los Chichas a la cabeza de varios líderes que brindaron un gran aporte al proceso libertario en esta parte del continente y que hasta la actualidad fueron invisibilizados o minimizados en la historia “oficial” al igual de todo el acontecer en tierras chicheñas.


Entre las características rescatables de este nuevo trabajo bibliográfico, sin duda se encuentra uno de los primeros derroteros que integran a la historia de los Chichas recorriendo por las facetas y hechos de gran parte de lo que fue el territorio precolombino y colonial. Por otra parte, se hace un abordaje importante no solo como un enfoque histórico sino con la historia como transversal de otras realidades como ser el devenir cultural, las estructuras económicas y otras que se van concatenando de manera llamativa para complementar el trabajo. Asimismo, encontramos las formas de relacionamiento entre españoles y los pobladores chicheños con idas y vueltas donde los acuerdos y el conflicto no son lejanos, con lo cual podemos ir deconstruyendo la identidad en nuestra población desde la auto interpelación y el sentido crítico con nuevos argumentos para el debate y análisis. De esta manera, con varios aportes novedosos a la investigación de los pueblos sureños se van presentado los capítulos del libro como puntos de partida que son fundamentales y podrían originar otra variedad de temáticas más específicas para profundizar. Por último, está también esa motivación para la autora comprometida con el proceso reconstitutivo histórico que se viene trabajando en estos últimos años donde de forma explícita la autora manifiesta “a mi amada Nación Chichas”.